C.V.C. se conforma de 3 fases de convivencia espiritual, primero con nuestros hermanos para luego consolidarnos aun mas como pastoral con nuestro Señor.
1. Fase de Integración, Unidad y Consolidación.
2. Fase de Entrega con Cristo.
3. Fase de Compromiso y Vida con Cristo.
1. Fase de Integración, Unidad y Consolidación: Esta fase se basa en los valores de amistad, confianza, fraternidad, integridad, interioridad y son acompañados por modelos de vida guiados por el Espíritu Santo de Dios a través de la historia. Al final, se debe tener un resultado completo de amistad y unidad entre todos los integrantes de Almas de Dios, ya que en el futuro serán todos, los encargados de la integración de la pastoral.
2. Fase de Entrega con Cristo: Fase que tiene como objetivo principal fundamentar y consolidar el verdadero interés de buscar y seguir a Cristo en nuestra pastoral juvenil, eliminando por completo falso interés de estar por Él. Además, dicha etapa tiene como segundo objetivo y a la vez vital, incentivar un verdadero compromiso absoluto al servicio de Dios sin condición alguna siendo siempre Testigos Vivos de su inmenso amor a través de nuestras acciones. Esta fase se basa en los valores de Seguir a Cristo, la conversión, la fe que libera, el anuncio de la Palabra de Dios, el testimonio, la incondicionalidad, el compartir los bienes y la Unión.
3. Fase de Compromiso y Vida con Cristo: Fase que tiene como objetivo hacer vida la entrega, compromiso y servicio en Cristo Señor nuestro. Se basa inicialmente en temas que se renuevan constantemente de manera inconsciente en futuros temas de pastoral. Para poder llegar a comprender y hacer vida esta fase debemos comprender primero las 2 fases anteriores pues no podemos actuar por completo si no practicamos nuestra fe, primero en nosotros mismos, para luego con los demás. Se basa en el valor de la fidelidad de Dios, el amor, el amor fervoroso, María Modelo de Virtudes, El misterio de Jesús: Jesús se revela en su palabra, Jesús se revela en sus manos y pies, Jesús se revela a quienes escuchan su palabra y Jesús se revela en su mirada y en su corazón. Todos estos temas nos conducen como pastoral juvenil a ser uno solo para Cristo, pues la misión más grande es la evangelización, el compromiso de rescatar una juventud que la vemos tan perdida en la actualidad, solo así es como alcanzaremos la estabilidad y la fortaleza como grupo siempre confiando en la voluntad del Señor.
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